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Orlando Jiménez de CSIRO Chile: “Las similitudes entre Chile y Australia permiten amplios espacios de transferencia tecnológica y poder generar un impacto en la economía”

Hace 10 años que aterrizaron en Chile y dicen que la experiencia ha sido de gran aprendizaje. Comenzaron enfocados en el sector minero y hoy han ampliado su línea investigativa a nuevas áreas como la gestión de agua, gestión de desastres naturales, control y gestión de incendios y temas acuícolas.

Respecto de la minería, sostiene que el gran desafío es sin duda la sustentabilidad. En línea con este objetivo, CSIRO se ha comprometido con la búsqueda de alternativas de desarrollo tecnológico para enfrentar el desafío de la transición energética, para lo cual han desarrollado tecnologías dirigidas a la utilización del hidrógeno verde como una alternativa a los combustibles fósiles.

10 años se cumplen este 2021 de la llegada de CSIRO a Chile. Todo comenzó con una invitación del gobierno chileno para venir a trabajar con la industria nacional y abordar juntos problemas complejos, desde la ciencia aplicada.

“Chile era un lugar atractivo para CSIRO, ya que en ese momento estaba en un proceso interno de proyectarse hacia el futuro y la realidad es que muchos de los temas que Australia tiene por resolver, por escala, por diversidad, están afuera; hay que salir a buscarlos, a aprender de lecciones de otros. Las similitudes de Chile con Australia son muchas y nos permiten espacios amplios de transferencia tecnológica que puedan generar un impacto en la economía. Hay casos como el de la industria acuícola, donde Chile tiene un gran desarrollo y se convierte de alguna forma en un laboratorio vivo, que nos permite entender las dinámicas y desafíos que Australia enfrentará, así como en otros ámbitos. Asimismo, ambos países poseen una industria minera muy fuerte, lo que permite que las capacidades de la industria minera nacional sean muy importantes para ambos”, destaca Orlando Jiménez, Director Ejecutivo de CSIRO Chile.

Y la apuesta sin duda fue acertada. “La experiencia en Chile ha sido un aprendizaje enorme para nosotros como organización. A lo largo de estos diez años hemos comprobado que el mejor modelo de operación es el que nos permite focalizarnos en hacer transferencia tecnológica, es decir, identificar problemas importantes para los cuales no existen soluciones en el mercado en Chile y poder adaptar soluciones que ya hayamos desarrollado antes, al contexto local. De esta forma, creemos que el beneficio e impacto en la economía chilena que hacemos es generar desarrollos que involucran inversión, adaptación a escala e implementación a costos muy distintos de los que invertiríamos comenzando desde cero, por lo que es ganancia para ambas partes”, explica Jiménez.

En esta entrevista, Orlando Jiménez nos cuenta las líneas de trabajo que tienen para el sector minero, sus proyectos y las claves para una minería sostenible.

¿En qué consiste el trabajo que realiza en Chile? ¿En qué áreas están enfocados?
Comenzamos trabajando en minería, pero luego avanzamos hacia la gestión de agua a nivel de cuencas, y más adelante abrimos áreas como la de gestión de desastres naturales, donde hace ya 5 años que trabajamos en temas de control y gestión de incendios y otros. Y desde hace 4 años que trabajamos en temas acuícolas, dadas las capacidades que manejamos en temas oceanográficos en particular, producto entre otras cosas de que Australia es una isla y lo que los recursos asociados al mar cobran importancia estratégica para ellos. Eso nos posiciona en un nivel interesante para la oferta de valor que le podemos hacer al país.

¿Cuáles son sus líneas de trabajo vinculadas a la minería?
Trabajamos colaborativamente para desarrollar tecnología al servicio de la minería y actualmente manejamos un grupo interesante de ámbitos. El primero de ellos es el desarrollo de soluciones basadas en el vínculo entre el manejo de datos y el proceso minero en planta. Soluciones que puedan incorporar una mirada desde la internet de las cosas, del data analitics, hasta machine learning, etc., aplicados a distintos eslabones de la cadena de valor minera.

Por otra parte, CSIRO se ha comprometido con la búsqueda de alternativas de desarrollo tecnológico para enfrentar el desafío de la transición energética, lo que puede aplicarse específicamente a la industria minera. Es por ello que hemos desarrollado tecnologías dirigidas a la utilización del hidrógeno verde como una alternativa a los combustibles fósiles y su consiguiente reducción de gases de efecto invernadero, para brindar soluciones basadas en ciencia, por ejemplo, frente a los vehículos mineros como parte de la matriz energética minera que no se puede electrificar.

Con respecto de la gestión hídrica, trabajamos a lo largo de la cadena de valor, optimizando el make-up de agua, pero teniendo en cuenta al recurso hídrico como un elemento contencioso de la relación entre las empresas y los ecosistemas humanos y ambientales; y cómo en consecuencia, las compañías puedan abordar estrategias que agreguen valor no solo a las operaciones sino a las cuencas donde se insertan.

Los temas de ciberseguridad e interoperabilidad de sistemas son de gran interés para nosotros, dado que nuestro rol en el ecosistema de innovación, al ser una organización sin fines de lucro, y sumado al hecho que nuestros desarrollos son en general de open source, nos posiciona como un eslabón que une soluciones que antes no existían desarrolladas desde la ciencia aplicada, con las necesidades que la industria tiene y donde debe hacer mejoras incrementales y escalares para poder mantener su competitividad.

Finalmente, en cuanto a los relaves mineros, nos hemos enfocado de manera particular a la optimización de la gestión de los relaves, la búsqueda de valor, la gestión hídrica, la estabilidad física de los tranques y el monitoreo de calidad de agua.

¿Qué proyectos están desarrollando en esa línea?
Actualmente estamos liderando un consorcio internacional con aportes públicos y privados, tanto chilenos como extranjeros, como resultado de un trabajo en conjunto de CSIRO Chile, ENGIE y Mining3, para el desarrollo en el país de módulos de trenes de potencia híbridos para la minería chilena, reemplazando los convencionales de diésel por unos compuestos por batería de última tecnología y celdas de combustibles a Hidrógeno (H2 verde), lo que abre un camino claro y concreto, desde y para que en nuestro país se transforme en un productor y exportador de H2 verde.

Más allá del proyecto HYDRA, en CSIRO Chile estamos trabajando en colaboración para desarrollar diversas iniciativas en Chile con diversas organizaciones, para la identificación de oportunidades de valor compartido para las empresas mineras y las comunidades aledañas al emplazamiento de estas mineras. Además, estamos desarrollando la metodología de recarga de acuíferos como tecnologías apropiadas para la búsqueda de nuevos recursos hídricos. Por su parte, el Open DataCube, tecnología de vanguardia para la observación de la tierra, la estamos aplicando en temas de calidad de agua.

Por su parte, en áreas de ciberseguridad, trabajamos en la identificación de brechas de ciberseguridad y desarrollo de iniciativas de colaboración a lo largo de la cadena de valor en la industria minera.

¿Cuáles son las áreas claves que consideran que se deben abordar para avanzar hacia una mimería sustentable, que es una de las exigencias que se están haciendo a nivel mundial?
Lo primero es que la sustentabilidad requiere de estrategias integrales que aborden los temas transversales de energía, de agua, de relaves y de relacionamiento comunitario. Es por ello que en CSIRO trabajamos dando una mirada holística a las operaciones mineras, que incluye su entorno, dar una mirada de cómo se insertan en las cuencas y en el territorio. Desde esa perspectiva no solo importa hacerse cargo de estos temas desde un punto de vista tecnológico, sino que también poder incluir elementos de gobernanza colaborativa que permitan generar vínculos de confianza con las comunidades es decir pasar de potenciales contextos de tensión o desconfianza a un contexto de generaciones de valor compartido.

Yendo más al detalle, si tenemos en cuenta que casi el 95% del material procesado debe tratarse para recuperar el agua que contiene, transportarla como si fuera un fluido y depositarla con la esperanza de que se comporte como un sólido; podemos ver que, a lo largo de la cadena de valor, hay mucho trabajo por hacer, como por ejemplo en el reconocimiento temprano de minerales, procesos de recuperación de agua más eficientes o el depósito de relaves con menores riesgos. Nuevamente la mirada holística de la operación minera es la clave para dar solución a estos desafíos.

¿Cómo ve el desarrollo de la minería nacional? ¿Cuáles considera que son sus principales desafíos y cómo debiera abordarlos?
El desafío de verdad es poner en concreto todas las expectativas y aplicaciones que se han proyectado durante los últimos años, por ejemplo, en cuanto a la minería verde y la incorporación de la energía en base a Hidrógeno. Dado que la minería pudo mantener su operación minera a pesar de la pandemia es que ha podido apoyar la demanda creciente de cobre en el mundo. Con una demanda creciente, proyectada en un 28% para la próxima década, debemos estar preparados y adelantarnos para ofrecer lo mejor de nuestro desarrollo tecnológico y nuestro trabajo entregando soluciones que incorporen la digitalización, la disrupción científica y la sostenibilidad; enfocadas en la aplicabilidad en la industria.

El gran desafío de la sustentabilidad de la industria minera es abordar la necesidad que tiene en el mediano y largo plazo de comprender que el aumento de la producción no esté supeditado al uso intensivo de recursos naturales. Una muy buena noticia en ese sentido es que la transición energética hacia al uso de energías renovables ofrece una oportunidad dado ese aumento de la demanda de cobre en el mundo, además de que esta industria está evolucionando hacia una minería verde y allí, la revolución que ofrece el hidrógeno verde, la oportunidad que se crea, es por supuesto muy relevante. Aunque esto no es suficiente en temas de sustentabilidad. La industria se tiene que hacer cargo de desacoplar la producción del uso intensivo del uso del agua, de la biodiversidad y también del relacionamiento comunitario. Esto requiere de una mirada integral.

En temas de agua en particular eso supone que ha habido un cambio estructural en la matriz de necesidades que las compañías tenían para el tema del agua. Alrededor de una década atrás el objetivo era asegurar y contar con agua para la producción, hoy cuando eso está resuelto, particularmente por la desalinización de agua de mar, la necesidad de que otros actores en la cuenca cuenten con recursos de agua fresca sigue siendo un imperativo para la industria, por lo tanto esto inevitablemente se conecta con buscar suministro de agua sino también espacios de espacios de gobernanza, donde la industria sea un garante y un facilitador de ello, para que el conjunto de los actores cuenten con suministro de agua en el tiempo.

Por otra parte, en cuanto al relacionamiento comunitario, la industria debe hacerse cargo tempranamente de eventuales pasivos ambientales que puedan ocurrir porque la clave va a estar en construir vínculos de confianza de largo plazo. Y eso supone un esfuerzo diario y permanente.