Osvaldo Pastén: “ANTOFAGASTA SIGUE SIENDO LA PERLA DEL NORTE, Y BASTA VERLA PARA CONSTATARLO”

Osvaldo Pastén, primer vicepresidente de la Asociación de Industriales de Antofagasta (AIA), está consciente de que en su región se generan enormes riquezas y nos cuenta que desde el gremio trabajan por un desarrollo sustentable. Una de sus grandes metas es aumentar el empleo y terminar con el sistema de turnos “7×7”.

Otra de sus grandes motivaciones es la participación de la AIA en el consorcio que participa junto a Alta Ley -entre otras instituciones- en la licitación para el Instituto Chileno de Tecnologías Limpias, el cual está seguro que representa el futuro de la economía del norte de Chile.

Osvaldo Pastén es el actual vicepresidente de la Asociación de Industriales de Antofagasta (AIA). Lleva más de 10 años en el gremio y conoce muy de cerca las necesidades de su región. Conversamos con él para conocer los principales desafíos de uno de los líderes de Antofagasta que busca dejar una huella importante en la región. Les compartimos su mirada del desarrollo sustentable, lo que significa para él ser parte del consorcio que está en carrera por la licitación del Instituto Chileno de Tecnología y de cómo ve a Antofagasta posicionada en el mundo.

-La visión de la AIA es ser el gremio empresarial líder en el desarrollo sustentable. ¿De qué manera enfrentan este desafío? Qué metas concretas tienen para lograrlo?

-Nosotros vivimos y trabajamos en una región que genera enormes riquezas, fundamentalmente en función de las actividades extractivas, y por lo mismo tenemos plena conciencia de que el desarrollo económico debe ser sustentable, comprendiendo dicho concepto en un sentido amplio. Entendemos que el que sea “sustentable” no sólo implica que sea lo más limpio posible, en términos económicos, sino que también sea humano, que tenga en consideración las necesidades y anhelos de las comunidades de nuestra zona y que además genere beneficios a escala local. En dicho contexto, por ejemplo, se insertan iniciativas como el apadrinamiento que hicimos de 26 jardines infantiles de Antofagasta, el apoyo a la campaña “Cuídame a toda costa”, o nuestra participación en la reforma que pretende acabar con el sistema de turnos conocido como “7×7”. Sobre su segunda pregunta, más que metas específicas lo que nos interesan son los grandes procesos, como -por ejemplo- todas las iniciativas destinadas a aumentar los niveles de empleo de la ciudad y la región, que es un tema que nos encontramos estudiando en este momento.

¿De qué manera miden el desarrollo sustentable?

Hay una serie de metodologías destinadas a calcular el desarrollo sustentable, que van desde la medición de la huella de carbono hasta una serie de tecnologías relativas al reciclaje, especialmente en lo que tiene que ver con tecnologías industriales, pero esas mediciones se efectúan en forma segmentada, por parte de las distintas industrias. Lo que nos interesa es ser un puente entre las distintas instancias, particularmente industrias, gobierno, centros de estudios y la comunidad organizada, con el fin de encontrar las mejores formas de mantener y generar empleos, causando el menor daño ambiental posible, sobre todo respecto de aquellas comunidades involucradas. 

-¿Cuáles han sido los principales desafíos que te ha tocado enfrentar?

-Hemos enfrentado varios desafíos importantes, entre ellos el relativo a la empresa BHP Billiton y la forma en que se pagaba a los proveedores, con plazos mayores a los habituales, lo que en definitiva tenía que ver con la forma en que dicha empresa entendía su relación con Antofagasta, y creemos que ello terminó de un buen modo. Actualmente, el desafío más potente que tenemos en frente (siempre me gusta hablar en plural, pues creo firmemente en los equipos de trabajo, más que en los individualismos) es el que mencionaba antes, relativo a conseguir que las grandes empresas dejen el sistema del “7×7” y creen formas de trabajo más humanas y más comprometidas con los lugares desde donde se genera la riqueza que ganan.

-¿Cuáles son los objetivos actuales de la AIA?

-Como en toda organización existen declaraciones de misión, visión y valores, y si tú los lees, evidentemente se remiten a la protección y promoción de los intereses de los asociados, buscando el desarrollo sostenible. 

Sin embargo, hoy en día y desde hace mucho años, nuestro gremio se convirtió en un actor social de relevancia, que tiene una voz firme y decidida y cuyo objetivo final es trabajar por el bien común de todas las personas de la ciudad y de la región. 

-¿Qué significa para ustedes ser parte de la licitación para el Instituto Chileno de Tecnologías Limpias?

-Es algo tremendamente importante, pues no solo es afín a la visión que posee la AIA, sino que estamos convencidos de que la asociatividad con Alta Ley y con las universidades que conforman el consorcio genera las sinergias más adecuadas que se puede imaginar para un proyecto de esta envergadura, el cual estamos seguros que representa el futuro de la economía del norte de Chile. 

-¿Cómo ven ese proyecto desde la región y qué esperan de él?

-Esperamos que, como indicaba antes, sea un centro de ideas que trace una especie de hoja de ruta para el futuro económico del norte, indicando con estudios y una fuerte base académica cuáles serán las acciones más convenientes desde el punto de vista económico y más adecuadas ambientalmente, en función de la producción de energía solar, de la baja de emisiones de material particulado de los procesos mineros y del desarrollo de la industria del litio. Asimismo, lo relevante es todo el accionar con relación a la innovación que se desarrolla en esa parte de la industria.

-Qué oportunidades ves que ofrece la Región de ustedes para el sector minero?

-Nuestra región sigue siendo una de las capitales más importantes del mundo en lo que dice relación con la minería, sobre todo la del cobre, pero para nadie es un misterio que la extraordinaria bonanza que se vivió hace algunos años es muy difícil que se repita. En dicho sentido, la gran oportunidad que tenemos es la estabilidad social y política que existe en nuestro país, que es algo muy importante, por lo cual debemos cuidar nuestra democracia y nuestro sistema de administración del Estado.

-¿Qué «slogan» de Antofagasta le dirías a un inversionista que está a punto de instalarse allá, pero que todavía no se convence?

Creo que no es necesario inventar uno nuevo. Antofagasta sigue siendo la Perla del Norte, y basta verla para constatarlo.  

Por otra parte, hay varios : “Antofagasta, Capital Minera del Mundo”, “Antofagasta el Mejor Lugar del Mundo para Hacer Negocios”, entre otros.

-¿Cómo ves que está posicionada Antofagasta en el mundo?

-A nivel empresarial creo que está muy bien. Nos conocen y saben del potencial que tiene y de la gran actividad industrial que poseemos. Quizás nos falte promover más nuestro turismo.

Te comento que hace más de ocho años he estado visitando varios países por el mundo. He expuesto en la Bauma en Alemania, Londres y Canadá. Y he visitado todos los países mineros del mundo.

-¿Qué crees que le falta para lograr metas más eficientes y cercanas?

-Creo que al final de cuentas es lo mismo que siempre nos falta como chilenos: creernos el cuento, tener actitud positiva y entender que las derrotas siempre son parte de grandes triunfos después.

-¿Tus metas para el 2019?

-Estamos en una fuerte expansión internacional con algunas de mis empresas, sobre todo las del ámbito financiero, y hemos avanzado a pasos agigantados en ello. Al mismo tiempo, junto a mi equipo, estamos creando nuevas empresas y nuevas alianzas, y eso nos tiene muy entusiasmados y optimistas.

-¿Cuál es tu sueño para Antofagasta?

-Que sea la ciudad que no sólo tenga los mayores ingresos per cápita de Chile, sino que sea la que tenga el menor índice de cesantía y que la diferencia entre aquellos que más ganan y aquellos que menos ingresos obtienen se reduzca a niveles de país desarrollado.