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Mascarillas de cobre made in Chile: la historia de una disruptiva innovación

Seguras de que las propiedades antimicrobiales del cobre eran el futuro, hace cerca de cuatro años Luz Briceño y sus socias crearon The Copper Company, un emprendimiento enfocado en el desarrollo de distintos tipos de telas, donde uno de sus componentes fuera el metal rojo.

En febrero, a raíz de los problemas que se veían en el mundo con el coronavirus, decidieron incursionar en la elaboración de mascarillas con cobre y en solo dos semanas ya han vendido más de 40 mil.

Todo nació en un viaje a Japón. Hace tiempo que Luz Briceño tenía la idea de entrar con algún negocio al país asiático y partió como parte de una delegación de ProChile a visitar empresas y proveedores del rubro textil. De profesión diseñadora de vestuario, había incursionado en el negocio de la moda, pero ahora quería dar un vuelco en su trayectoria laboral, aunque siempre ligada al mundo de las telas. Fue ahí donde, buscando ideas de negocios que pudieran interesarle a los japoneses, surgió la idea de venderles ropa con cobre.

Con ese proyecto en mente, y ya vuelta en Chile, se reunió con la persona que había diseñado la fibra para elaborar los primeros calcetines con cobre, que recién se estaban vendiendo en el mercado nacional, y comenzaron a trabajar juntas en la elaboración de ropa con cobre. Así partió su emprendimiento ligado al mundo del metal rojo.

Después de un tiempo se unió a la familia Cassis, sus actuales socios, y crearon The Copper Company, empresa a través de la cual comenzaron a desarrollar nuevos tipos de telas con cobre y otras propiedades, como antimosquitos, para el Dengue, telas con cobre y vitamina D, entre otras, orientadas, más que nada, al mundo médico. En eso estaban, cuando en febrero, a raíz de los problemas que se veían en el mundo con el coronavirus, decidieron incursionar en la elaboración de mascarillas con cobre, para satisfacer la demanda mundial que se veía venir. “En marzo nos pusimos a hacer las mascarillas y a la fecha ya hemos vendido cerca de 40.000, ha sido una locura”, relata Luz, quien trabaja con sus otras dos socias, Rocío Casiss y Soledad Silva.

En esta entrevista Luz nos cuenta más detalles sobre el desarrollo de estas mascarillas y sus desafíos a futuro.

¿En qué consisten las mascarillas? ¿Qué elementos contiene su tela que la hace efectiva contra los virus? ¿Están probadas para el COV19?
Las mascarillas están formadas por dos capas de tela con cobre, que tiene propiedad antimicrobial. Como nosotras estábamos abocadas al tema de las telas, desarrollando ropa de cama y ropa médica, ya habíamos hecho cuatro test de laboratorio para probar las telas que estábamos desarrollando, sobre todo enfocados más bien a las bacterias, hongos y ácaros. Uno de los test que hicimos en un laboratorio Suizo, Sanitized, demostró que la tela que habíamos desarrollado era resistente a las bacterias y que, después de 50 lavados, solo se reducía su efectividad en un 1,5%, o sea, seguía super activa porque el cobre no se salía con los lavados. También certificamos nuestros productos con Certificación CE, como medical device, clase I.

No lo hemos probado científicamente la efectividad de la tela con una cepa de Coronavirus, ya que en Chile no existen los equipos para medirla. El ISP, que es el organismo que ve el tema de las certificaciones, no cuenta con la maquinaria para medirla, ya que las mascarillas que se venden en el país son importadas y certificadas en el exterior.

¿Cuándo lanzaron las mascarillas al mercado? ¿Cómo les ha ido con las ventas?
Las empezamos a vender a mediados de marzo por internet, www.thecoppercompany.cl. Estamos trabajando con diez talleres a la vez, en los que trabajan 50 personas total y sacan una producción de cerca de 2 mil unidades diarias, que ya están todas vendidas. No alcanzamos a satisfacer toda la demanda que tenemos.

Hay muchos papers que muestran los atributos del cobre, las propiedades que tiene y eso hace muy atractivo este producto. De hecho, una investigación en la Universidad de Hampton, Estados Unidos, demuestra que efectivamente el óxido de cobre ayuda para ciertos virus como la Influenza, el Sars, y eso ha hecho que la demanda sea tan alta a nivel nacional e internacional.

¿Venden solo en Chile o también en el exterior? ¿Dónde se venden?
Actualmente, además del mercado nacional, hemos vendido a España, Guatemala, Perú, México, Panamá, que han sabido de nosotros por las entrevistas que nos han realizados en diferentes medios de comunicación internacionales.

¿Tienen más productos confeccionados con este material? ¿Tienen pensado crear otros artículos con este material?
Hace dos meses atrás cerramos una propuesta con Rosen, en la cual va a sacar toda una línea con cobre, de sábanas, colchones, almohadas. También contamos con una línea de ropa médica y sábanas de hospital. Pero actualmente nuestra producción está enfocada 100% a la elaboración de mascarillas.

¿Cuáles son sus planes a futuro?
Seguir expandiendo nuestros productos. Este año teníamos contemplada una validación clínica en una UCI en Iquique en la que íbamos a medir las bacterias intrahospitalarias y también estábamos trabajando con un Corfo de Innova, donde estábamos midiendo las propiedades del cobre y procesos de nanotecnología con vitamina D, para lo cual íbamos empezar una validación con la Fundación Debra, de niños con piel de cristal. Son dos proyectos que se vienen. Pero, por el momento, mientras la contingencia se mantenga, nos enfocaremos a la producción de mascarillas y filtros para empresas que están desarrollando mascarillas en impresión 3D. Será nuestro aporte para protegernos del Coronavirus.

Detalle mascarilla con cobre antimicrobial