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MARCELA ANGULO: “EL SECTOR MINERO HA REACCIONADO LENTO A LAS TRANSFORMACIONES DE LA SOCIEDAD»

Con su estilo directo y transparente que la caracteriza, la directora de la Universidad de Concepción (UdeC) es categórica con respecto a su visión de la esta industria: “la minería tiene una deuda respecto de los encadenamientos productivos en las regiones mineras y en su aporte al avance del conocimiento hacia procesos más sustentables y de mayor productividad”, asegura. Sin embargo, está segura que Chile tiene las condiciones para ser un líder mundial en la provisión sostenible de minerales para la transición energética mundial y con ello avanzar hacia una transformación productiva más intensiva en conocimiento para el propio sector minero y para todo el país, generando “spillovers” hacia amplios sectores.

La Universidad de Concepción (UdeC) es la tercera universidad más antigua del país y una de las 4 casas de estudios con la máxima acreditación institucional de 7 años, siendo la única regional. Desde su fundación, ha sido una universidad desde y para la comunidad, al servicio de la formación de profesionales de excelencia, de la investigación y divulgación del conocimiento, de la promoción de la cultura y el patrimonio, y del desarrollo de las regiones.

Es una universidad de reconocimiento internacional, con investigación en todas las disciplinas del conocimiento y una destacada trayectoria de producción científica que la sitúa consistentemente entre las principales universidades del país, destacada en los rankings internacionales entre las 1.000 mejores del mundo. También tiene un importante compromiso con la innovación, siendo una de las universidades que más patentes genera cada año en el país y exhibe una fuerte conexión con el sector productivo regional y nacional, así como con el emprendimiento de base científica-tecnológica.

Entre sus principales fortalezas están las áreas de oceanografía, ciencias ambientales, astronomía, biotecnología, ingeniería y, muy especialmente, minería y metalurgia. A raíz de esta última, quisimos conversar más profundamente con Marcela Angulo, directora de la UdeC sede Santiago, quien además ha estado fuertemente vinculada a la minería durante su carrera profesional, pasando por CORFO, Anglo American y Fundación Chile.

Durante estos casi 3 años como directora de la UdeC (sede Santiago) ¿Cuáles diría que han sido sus principales desafíos y logros?

Ha sido un período muy intenso y gratificante. Siendo ex alumna de pregrado y posgrado de la UdeC, he sentido un profundo orgullo al representar a mi Alma Mater en Santiago. La unidad UdeC Santiago tiene como misión apoyar las actividades y ampliar la influencia de la Universidad en su misión de docencia, creación de conocimiento e impacto en la sociedad, por lo que desarrollamos múltiples actividades y somos una especie de “embajada” de la UdeC en la capital.

En agosto de 2019 inauguramos las nuevas oficinas en Santiago, en pleno corazón de Providencia, con una nueva y renovada propuesta de valor, pero manteniendo siempre el sello de Universidad regional. Las nuevas instalaciones permitieron a las distintas Facultades y reparticiones de la UdeC realizar cerca de 20 actividades de difusión y extensión hasta marzo de 2020, fecha en la cual las instalaciones debieron ser cerradas por la pandemia, que totalizaron más de 1.200 asistentes.

Participamos activamente representando a nuestra casa de estudios en varios consejos y mesas de trabajo, entre ellas el Consejo de Emprendimiento de Base Científica-Tecnológica del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación; el Círculo de Innovación de Icare, la Comisión Cadena de Valor e Innovación de la Política Minera 2050 del Ministerio de Minería; la Comisión Energía como Motor de Desarrollo en la revisión de la Política Energía 2050, la Mesa de la Estrategia Nacional de Hidrógeno y la Mesa de la Estrategia de Transición Justa, todas del Ministerio de Energía; y también en el Comité de Hidrógeno Verde y en la Comisión de Minería Verde, ambas convocadas por la Comisión Desafíos del Futuro del Senado.

En materia de alianzas, se generaron diversas instancias tanto en intercambio de información como de colaboración en proyectos conjuntos, destacando a la Corporación Alta Ley, al Consejo de Políticas de Infraestructura, el CSIRT de ciberseguridad del gobierno y la Subsecretaría de Defensa, con quien estamos coordinando colaboraciones tecnológicas con las ramas y las empresas de la defensa. Con Minnovex tenemos un trabajo permanente de colaboración y desarrollo de actividades, que nos ha llevado a captar oportunidades para la universidad incluso fuera de Chile. Así también, estamos trabajando con decenas de empresas en programas innovadores de prácticas, memorias y tesis de estudiantes, como CMPC, WOM o Codelco, con quien hemos puesto el foco en temas de diversidad e inclusión.

Otro importante logro ha sido consolidar el nodo Santiago de la red de exalumnos AlumniUdeC, que ya cuenta con varios miles de egresados de diversas carreras y generaciones conectadas. En enero de 2020 lanzamos formalmente la red y se conformó el Directorio AlumniUdeC zona metropolitana, compuesto por 9 destacados exalumnos y exalumnas que acompañan la puesta en marcha de esta importante iniciativa de beneficio mutuo.

Nos comentaron sobre el desarrollo de una nueva tecnología para el proceso de fundición y refinería ¿Qué nos puede contar sobre ésta? ¿En qué etapa está y cuál es su principal valor agregado?

Efectivamente, junto a un tremendo equipo de investigadores del grupo de Metalurgia Química del Departamento de Metalurgia de la Universidad de Concepción, liderado por el Dr. Igor Wilkomirsky, estamos abordando el desarrollo de un nuevo proceso pirometalúrgico de Procesamiento de Concentrados de Cobre Cero Emisión y Cero Residuos.

Se trata de una tecnología disruptiva para el procesamiento de concentrados, que es alternativa a la tradicional fusión-conversión. El nuevo proceso es una oxidación-reducción con hidrógeno verde que opera en fase sólido/gas a 800-850 °C en reactores cerrados, evitando el manejo de fases fundidas. Se logra un aprovechamiento completo del concentrado, generando otros productos comerciales como magnetita o hierro metálico, una sal de molibdeno y un concentrado de sílice, sin generación de escorias ni ningún tipo de residuo. Además, el proceso consume un 50% menos de energía que un proceso convencional, logrando una huella de carbono cero y un crédito por generación de excedente de energía limpia.

Esta tecnología está siendo patentada a nivel nacional e internacional. Tenemos un desarrollo a nivel de semipiloto, en un nivel de madurez tecnológica o TRL 5 y un plan de escalamiento para llegar a escala industrial en unos 5-7 años.

Desde el punto de vista económico, se han evaluado tres tamaños de plantas: 500 kTon/año, 1MMTon año y en todos los casos la tecnología Universidad de Concepción es competitiva en costos de capital y operación (capex y opex). Si se incluye el ingreso por venta de hierro, molibdeno y concentrado de sílice, se llegaría a niveles de 12-16 centavos de libra de cobre, situándola en el primer cuartil de costos de la industria.

Adicionalmente, esta tecnología podría tener un impacto ‘aguas arriba’ en las plantas concentradoras, pues puede procesar un concentrado con menor nivel de cobre y con ello impactar positivamente en el aumento de la recuperación de cobre en la concentradora y en la disminución del consumo de energía y agua al evitar parte del circuito de limpieza, con sus consiguientes ahorros de costos y reducción de la huella de carbono. También reduciría la huella de carbono y el costo del transporte de concentrados a granel por vía marítima.

Hablando sobre el sector minero, ¿Cómo calificaría la gestión de éste en los últimos dos años? ¿En qué siente qué hemos avanzado y en qué cree estamos al debe?

Creo que el sector minero ha reaccionado lento a las transformaciones de la sociedad, que demandan un sector productivo que no sólo debe pagar los impuestos que corresponden, sino que se espera contribuya al desarrollo sostenible del país y a su transformación hacia una sociedad más basada en el conocimiento y en el talento de su gente. Sin embargo, hay avances importantes, entre ellos, un cumplimiento ambiental más riguroso, una nueva forma de relacionarse con las comunidades, un significativo avance hacia un suministro de agua que no afecte la disponibilidad de agua para otros usos o un suministro energético basado en energías limpias.

Pero en mi opinión, la minería tiene una deuda respecto de los encadenamientos productivos en las regiones mineras y en su aporte al avance del conocimiento hacia procesos más sustentables y de mayor productividad. La minería tiene un nivel de intensidad de I+D+i, que es el esfuerzo en investigación, desarrollo e innovación respecto del PIB sectorial, que es de los más bajos entre los sectores productivos del país; comparativamente con los países mineros líderes, tenemos hasta un orden de magnitud de diferencia en cuanto a inversión en I+D+i y en capital humano avanzado.

Creo que el momento actual, con los procesos políticos en curso y la existencia de importantes sectores de la población que no ven con buenos ojos las actividades de explotación de recursos naturales no renovables, hace más necesario que nunca que el sector en su conjunto renueve su visión, su acción y sus formas de vinculación.

¿Cuáles deberían ser los principales focos de la minería para los próximos 10 años?

Chile tiene las condiciones para ser un líder mundial en la provisión sostenible de minerales para la transición energética global y con ello avanzar hacia una transformación productiva más intensiva en conocimiento para el propio sector minero y para todo el país, generando “spillovers” hacia amplios sectores. Nuestro país tiene las reservas de cobre más importantes del mundo, la radiación solar más intensa del planeta y tiene la demanda urgente por mayor sostenibilidad; estas condiciones generan un laboratorio natural único en el mundo para el pilotaje y escalamiento industrial de tecnologías asociadas a la “minería verde”.

Cualquier tecnología que logre un escalamiento industrial competitivo tendrá todos los atributos y condiciones para que pueda ser exportada a todo el mundo, acercándonos a la ansiada idea de crear un ecosistema minero de innovación, donde empresas mineras, proveedores, universidades y centros del conocimiento trabajen de forma colaborativa y en proyectos ambiciosos de gran escala que hagan más productiva y sustentable la actividad minera y, a la vez, dejen un legado para las próximas generaciones.

¿Cómo le gustaría seguir aportando en el desarrollo de esta industria? ¿Tiene algún desafío personal?

En la actualidad dedico gran parte de mi tiempo a apoyar el escalamiento de tecnologías que han surgido desde el área de metalurgia de la UdeC. Estoy convencida que la nueva tecnología de procesamiento de concentrados de cobre cero emisiones y cero residuos es una disrupción tecnológica que cambiará el paradigma de la cadena de valor de la minería del cobre y que tiene alcance global, pero en particular un impacto enorme en la competitividad de la minería en Chile.

La UdeC ha definido este proyecto como estratégico y desplegará todos los esfuerzos necesarios para escalarlo y llevarlo al mercado. Pero obviamente no podemos hacerlo solos y estamos en un momento clave para sumar socios que compartan la visión y se la jueguen por hacerlo una realidad.

Confiamos en que podamos hacerlo “desde Chile para el mundo”. Si no encontramos aquí los apoyos tendremos que salir a buscar en otras geografías, pero personalmente pienso que sería una gran oportunidad perdida para el país. Este es mi desafío personal y lo que no me deja dormir por estos días.