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Los desafíos de Chile frente a la nueva reputación del cobre

La expansión del coronavirus a nivel mundial y la necesidad de encontrar aliados para combatir esta pandemia sacó a la luz las bondades del cobre. Así lo establece un estudio desarrollado por dos prestigiosas instituciones norteamericanas y cuyas conclusiones dejan al metal rojo cada vez más cerca de la categoría de metal noble.

El cobre ha sido sin duda uno de los protagonistas de los últimos meses. Y es que, a pesar de que sus propiedades antimicrobianas y antivirales eran conocidas a nivel mundial, no se había demostrado su comportamiento frente al corona virus SARS-CoV2. Esto hasta ahora. La expansión del coronavirus y la necesidad de encontrar aliados para combatir esta pandemia sacó a la luz las bondades de este metal. Así lo demuestra un estudio publicado en el New England Journal of Medicine el pasado 24 de marzo 2020, considerado uno de los más serios que se ha hecho respecto al poder que tiene el cobre para inactivar al virus SARS-CoV2, y por lo cual ha sido replicado en diversas publicaciones, entre ellas en la edición de abril de The Economist.

El experimento que dio vida a este estudio, y que circuló por el mundo entero, fue realizado por el National Institute of Allergy and Infectious Diseases y por la Universidad de Princeton, ambos de EE.UU. Este consistió en la inyección de dosis infecciosas en forma de aerosol a un tambor revestido de distintas superficies, entre ellas plástico, acero inoxidable, cartón, y cobre. Los investigadores fueron analizando cada cierto tiempo las distintas superficies y los resultados fueron concluyentes: el aerosol se mantuvo activo en el aire del tambor hasta 3 horas, hasta 4 horas sobre la superficie de cobre, hasta 24 horas sobre cartón, hasta 48 horas sobre acero inoxidable, y hasta 72 horas sobre plástico.

“Esta publicación fue revisada por pares científicos y su veracidad no se encuentra cuestionada, dada la seriedad de los laboratorios involucrados en el experimento. Ello significa que si hay una superficie de cobre en una vivienda (manilla de puerta), en un edificio (aeropuertos, estaciones de tren, centros comerciales, edificio departamento, edificios de oficinas, etc.), en un hospital (mesones, bordes de camas, manillas y barandas, etc.), el virus tiene sus horas bien contadas”, sostiene Gustavo Lagos, profesor del Departamento de Ingeniería en Minas de la Universidad Católica de Chile.

El docente explica que hay ciertos lugares como la locomoción colectiva o el metro donde es más difícil de inactivar el coronavirus, aunque se ocupe cobre, porque su uso es demasiado frecuente y no se logra el tiempo necesario para lograrlo, pero su uso sería muy efectivo en una vivienda o edificio, que tiene poco uso en las noches, por lo que sería una idea para explorar. Sostiene también que ya es muy útil en los hospitales chilenos donde está instalado y en un sinnúmero de aplicaciones nuevas, como mascarillas con fibras de cobre, que tienen la ventaja de que se descontaminan solas cuando no están en uso.

Lagos sostiene que esta pandemia, sin duda, puede hacer muy visibles las bondades del cobre, lo que contribuye a que sea un metal considerado cada vez más noble por las personas. “La reputación del cobre ha crecido mucho desde que se descubrió que tenía estas propiedades, y desde que comenzó a usarse en distintos materiales para realizar la función de inactivación bacteriana y viral, pero desgraciadamente las aplicaciones que usan cobre para estos propósitos son aún en una muy menor proporción del mercado total. Ese es un gran desafío que tenemos como país”, explica Gustavo Lagos.

El académico destaca también que un gran aporte en este ámbito sería que el Estado pudiera conformar un programa permanente para monitorear la reputación del cobre a nivel internacional e impulsar investigaciones que apunten a estudiar las nuevas aplicaciones, y expandir sus usos. “Chile tuvo una Comisión Presidencial (Cobre y agua potable) que sesionó hasta el año 2000 y que logró cruciales avances en las regulaciones internacionales del cobre en la salud y el ambiente. Creo que un buen comienzo sería volver a establecer una institución que pueda trabajar en ese ámbito”, concluye.