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Litio, un camino al futuro

Gonzalo Gutiérrez, encargado del área Litio y Salares, Ministerio de Minería.

La demanda de litio ha experimentado un crecimiento enorme en los últimos años. Junto a ello, ha habido un aumento exponencial -y un tanto volátil- de sus precios. La razón de esto reside en que el litio es un elemento clave para transitar desde los combustibles fósiles a las energías renovables, contribuyendo de esa forma a mitigar el cambio climático. Las baterías recargables en base a litio, fundamentales para almacenar electricidad, son las más eficientes del mercado, y se usan tanto para artefactos electrónicos, automóviles eléctricos y red de energía.

Si bien la importancia del litio como material energético ya se vislumbraba hace más de una década, fue recién en el año 2015 cuando nuestro país diseñó una política estatal para el litio y los salares mediante la Comisión Nacional del Litio. Sus resultados más inmediatos fueron la creación de un Comité Corfo de Minería No Metálica, el mandato de que Codelco se involucrara en la minería de litio a través de sus pertenencias en el Salar de Maricunga y la revisión de contratos en términos más justos para el Estado con las dos únicas empresas que hoy extraen litio en Chile y que operan en el Salar de Atacama, SQM y Albemarle (cuyos contratos expiran el año 2030 y 2043, respectivamente). Esto se tradujo en acuerdos que contemplan un royalty progresivo que va desde un 6.8% a un 40% de las ventas, la obligación de vender hasta un 25% del litio a precios preferenciales a productores especializados operando en Chile para avanzar en la cadena de valor, así como un aporte para las comunidades y otro aporte para investigación y desarrollo.

El Comité de Minería No Metálica tenía por objeto ordenar la institucionalidad para ejercer una adecuada institucionalidad de salares, así como ganar conocimiento para el Estado sobre el litio y los salares. A pesar del buen trabajo desempeñado en sus casi dos años de existencia, esta instancia dejó de funcionar al llegar la administración anterior y, durante los pasados cuatro años, no hubo movimientos respecto al litio, a excepción de la licitación de CEOL hecha a última hora, y que por lo mismo presentó deficiencias, estando actualmente en tribunales.

Hoy es momento de estimular la industria de litio en el país, y en ese sentido, el Roadmap presentado por Alta Ley es un aporte. Existe consenso que al estar alojado en sistemas dinámicos frágiles como son los salares, este desarrollo debe ser hecho de forma sustentable. También es claro que no basta sólo con extraer litio y producir los químicos -que vendidos de esa forma representan solo la mitad de las exportaciones de vino- sino que debemos integrarnos a la cadena de valor, participando en la manufactura de elementos de batería. Es ello lo que tiene un efecto multiplicador sobre el valor del carbonato de litio que se extrae de los salares.

Precisamente eso es también lo que plantea el programa del presidente Boric: ir a una minería que supere el extractivismo y avance a la sustentabilidad y generación de valor. En el caso del litio, ello significa impulsar una nueva institucionalidad de salares, dotar al Estado de recursos humanos, técnicos y conocimientos sobre litio y salares, y crear una empresa nacional capaz de generar beneficios para la sociedad en su conjunto.