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Fernando Lucchini: “La minería verde es un desafío mucho más grande que avanzar en productividad individual, requiere de la colaboración de todo el ecosistema”

“Minería verde y el desafío de los proveedores mineros” fue el foco del panel en cual participó el Presidente Ejecutivo de la Corporación Alta Ley, Fernando Lucchini, junto a representantes de Minnovex y asociaciones mineras de Perú y Colombia, en el marco de la quinta versión del Encuentro Exportador de Proveedores Mineros (Enexpro), organizado por ProChile.

Entre los temas que se abordaron estuvo, cuán preparado está el ecosistema minero para hacer frente al aumento de la demanda por minerales y economías más verdes. Al respecto, Fernando Lucchini sostuvo que la industria minera ha demostrado en esta pandemia su gran resiliencia y capacidad de enfocar todos sus esfuerzos en la resolución de desafíos complejos. “Sin duda nunca se está 100% preparado, pero como industria estamos bastante capacitados para enfrentar nuevos desafíos y esto ya lo hemos podido ver. Ya existen metas de descarbonización como industria, adhesiones a certificaciones internacionales de obtención de minerales sostenibles como The Copper Mark, desarrollos colaborativos de tecnologías para avanzar en esto”, explicó. Asimismo, sostuvo que este trabajo ya tiene una larga data, no es algo reciente. “Como industria, llevamos más de dos décadas avanzando en institucionalidad para poder enriquecer este ecosistema de innovación y tecnología, partiendo por la política de desarrollo de clústers industriales en 2002-2003, y sus discusiones previas, y llegando a la institucionalización de la Corporación Alta Ley en 2019”, destacó.

Respecto al trabajo que han desarrollado asociado a minería verde, Fernando se refirió al documento “Minería verde, oportunidades y desafíos”, desarrollado por la Corporación Alta Ley, que, a su juicio, deja tres importantes conclusiones y aportes. El primero, la importancia de profundizar en la definición y comprensión de la minería verde, aporte primordial de este documento desde la arista de la innovación y las tecnologías. Luego, la importancia de la trazabilidad y de poder medir y monitorear para poder gestionar efectiva y eficientemente el uso de recursos y los avances hacia estos objetivos. Y, a partir de ello, la necesidad de construir bienes públicos y bienes club para el monitoreo y compresión de los ecosistemas, y para poder conocer el impacto de las políticas que se van generado para avanzar en estas materias. Por último, la necesidad de coordinación y participación de todo el ecosistema. “Este es un desafío que es mucho más grande que, por ejemplo, avanzar en productividad y eficiencia individual. Requiere de la colaboración de todo el ecosistema, y así lo grafican diferentes modelos, como el marco de stakeholders para el desarrollo de ecosistemas de innovación del MIT”.

Para finalizar, se abordó el tema de la relación entre proveedores, empresa, Estado y academia y el rol que debe jugar cada uno para que Chile pueda ser un país de minería verde por excelencia. En este sentido, Fernando sostuvo que “cuando hablamos del desarrollo de la minería verde, lo que esto implica es la generación de un ecosistema de innovación y tecnologías que pueda abordar los desafíos de aquella minería verde y el desarrollo de las soluciones necesarias. Para ello, deben participar y colaborar todos los distintos actores”.

Asimismo, sostuvo que el rol del Estado es insustituible y en algunas materias indelegable, ya que, “es el llamado a generar aquellas visiones de largo plazo que alinean a todo el ecosistema en la comprensión de hacia dónde vamos y que, así, rememos para un mismo lado; como se ha trabajado en los últimos años por medio de la Política Nacional Minera, por publicarse prontamente”, recalcó. En la misma línea, añadió, “su rol en los aspectos regulatorios habilitantes para el desarrollo de este tipo de ecosistemas es indelegable”. En lo que se refiere a la academia, industria y proveedores, sostuvo que es clave que se relacionen y aporten cada uno desde su expertiz, conectado y completando así la escala de TRL (del inglés Technology Readiness Level). “La academia y los centros de I+D son los generadores de conocimiento de frontera, quienes parten con una idea y la hacen evolucionar hacia un estado pre-industrial; los proveedores, start-ups e instituciones innovadoras son los nexos que toman esta ciencia de frontera y la convierten en un paquete tecnológico aplicable a una industria y, así, lo hacen avanzar para que finalmente sea testeado e incorporado por una empresa. No obstante, la industria minera no es sólo un receptor de tecnologías empaquetadas, sino que actúa como traccionante, y debe generar los incentivos internos para que se puedan ir adoptando estas nuevas tecnologías y podamos ir avanzando en estos objetivos”, explicó.