NEWSLETTER

NEWSLETTER MAYO
NEWSLETTER ABRIL
 

Experto de la Universidad de Cambridge expone las claves para desarrollar un proceso de Roadmapping exitoso

Trabajar colaborativamente es clave para el éxito de cualquier proceso. Pero conseguir aunar visiones, sobre todo cuando los actores provienen de sectores amplios y diversos, significa un importante desafío. Para contribuir en este objetivo, varias industrias han optado por implementar la metodología de roadmapping, una herramienta que permite alinear mejor la estrategia industrial con la de investigación, mejorando la comunicación entre el gobierno, la industria y la academia.

En este proceso se encuentra actualmente la Corporación Alta Ley, que asumió el desafío de desarrollar un nuevo Roadmap Tecnológico, ahora para la industria del Litio en Chile, cuyo fin es conocer en forma precisa los desafíos que enfrenta esta industria, establecer las líneas de trabajo I&D y el posible campo de soluciones en un contexto de mediano y largo plazo.

Las Hojas de Ruta o Roadmap son un concepto que ha tomado fuerza en los últimos años. Industrias de todos los ámbitos las han adoptado para diferentes proyectos con el fin de definir una estrategia de acción común entre los diferentes actores que componen el ecosistema. Fenómeno que se explica principalmente debido a que esta metodología significa una gran ayuda para las organizaciones, ya que les permite avanzar de manera sincronizada, reduciendo el riesgo y evitando incorporar aspectos que no aporten al proceso. “Los Roadmaps son una herramienta de gestión única, en términos de su naturaleza integradora holística, que combina todas las perspectivas importantes y con el tiempo como una dimensión explícita. Además, son muy útiles, ya que proporcionan un marco estratégico común en todos los niveles del sistema, de modo que la política se pueda alinear mejor con la estrategia industrial y de investigación, mejorando la comunicación y la alineación entre el gobierno, la industria y la academia”, explica Robert Phaal, director de investigación de la Universidad de Cambridge y experto en el método de Roadmapping.

Desde la Corporación Alta Ley, existen varios ejemplos de Roadmap, entre ellos el Roadmap Tecnológico para la Minería, que estableció las líneas de I+D colaborativas y prioridades más urgentes a abordar en el corto, mediano y largo plazo; el Roadmap: Digitalización para una minería 4.0, que busca habilitar el proceso de digitalización y acelerar la incorporación de nuevas tecnologías en la industria minera; y el reciente Roadmap “Estrategia Tecnológica para el Litio en Chile”, iniciativa en la cual está trabajando actualmente y que tiene como fin conocer en forma precisa los desafíos que enfrenta esta industria, establecer las líneas de trabajo I&D y el posible campo de soluciones en un contexto de mediano y largo plazo. “Asegurar que las estructuras y el proceso de la hoja de ruta estén configurados para el contexto particular del sector chileno del litio es clave, con la participación adecuada de las partes interesadas en todo momento, para generar consenso y mitigar el sesgo, respaldado por un análisis técnico y económico adecuado. Un vínculo claro con la política y la inversión es fundamental para la credibilidad de la iniciativa y el compromiso industrial”, sostiene Phaal.

En esta entrevista Robert nos explica en detalle en qué consiste esta herramienta, sus beneficios y como los talleres que forman parte de esta metodología han debido adaptarse a este nuevo escenario establecido por la pandemia.

¿Por qué es tan importante la metodología Roadmapping para trabajar en un proyecto colaborativo? ¿Cuáles son sus beneficios?
El valor real del proceso de la hoja de ruta reside en su comunicación y fortalezas integradoras, como un medio para reunir a las partes interesadas claves en el proceso, para compartir perspectivas, reducir las asimetrías de información y generar consenso. La estructura de la hoja de ruta representa los diversos elementos importantes de un sistema de innovación, asociados a diferentes partes interesadas, que tendrán diferentes orientaciones, educación, motivaciones y necesidades. Tener un lenguaje común y una visión integradora es muy poderoso para la construcción de la comunidad y la alineación de expectativas y acciones.

¿Qué es lo más importante de la metodología Roadmapping o aquellas cosas que son fundamentales para su correcta implementación?
La visualización estructurada de la estrategia se encuentra en el corazón de la hoja de ruta, y esta estructura proporciona principios organizativos para la narrativa estratégica. Esto permite la alineación funcional, la integración jerárquica y la sincronización temporal (basada en el tiempo) de perspectivas, decisiones, acciones e iniciativas en toda la organización. El pensamiento visual estructurado habilitado por el roadmapping es fundamental para la técnica, y es importante que la arquitectura del sistema se considere cuidadosamente durante el diseño, alineada con el propósito, alcance y enfoque.

¿Cuáles son los desafíos involucrados en el uso de esta metodología?
La hoja de ruta tiene un valor limitado en si misma: apoya y sirve a otros procesos, principalmente los de estrategia y de innovación. Por lo tanto, la mayoría de los desafíos asociados con la hoja de ruta reflejan realmente los desafíos asociados con la gestión de la estrategia y la innovación. Escuché que un gerente senior de Philips se refirió a las hojas de ruta como «espejos sucios», que ayudan a las organizaciones a ver con mayor claridad los aspectos buenos y malos de su sistema, cumpliendo una útil función de diagnóstico. A veces existe una tendencia a asociar estos difíciles desafíos organizativos con la técnica de la hoja de ruta, mientras que el enfoque en realidad es bastante simple en concepto. Asegurar que el papel de la hoja de ruta como método de gestión estratégica sea claro y se comprenda ayuda a establecer expectativas y mejora la forma en que realiza su función en el conjunto de herramientas y el proceso.

Los factores de éxito para la implementación de la hoja de ruta son generalmente verdaderos para los procesos de estrategia y prospectiva, para los cuales hay que asegurar los siguientes aspectos: que el propósito, alcance y enfoque sean claros, incluyendo la visión y el establecimiento de metas; que existan fuertes vínculos con las decisiones estratégicas y la asignación de recursos; compromiso de la alta gerencia, activa participación y propiedad (de las áreas / sectores interesados), con una cultura de apertura; el enfoque se configura según el propósito y las limitaciones (tiempo y presupuesto), respaldado por una gestión y facilitación eficaces del proceso; que se revisen la aceptación y los resultados; y que la hoja de ruta se actualice con el tiempo en un proceso iterativo para guiar la estrategia en un mundo dinámico.

¿Cuál es la importancia de elaborar una hoja de ruta para el desarrollo de la industria chilena del litio? ¿Cuáles son los retos?
Un entendimiento común y una acción coordinada dentro de un sector es importante para aprovechar plenamente el potencial de la economía, el medio ambiente y la sociedad, para reducir la desalineación estratégica y la optimización local por parte de los actores del sector. Las hojas de ruta y el proceso de elaboración de éstas ofrecen medios eficientes y efectivos para abordar este desafío, como un enfoque transparente y de creación de consenso, para que cada parte interesada pueda ver cómo su organización encaja en el panorama general. Una hoja de ruta sectorial brinda la claridad y confianza a todas las comunidades de partes interesadas que es clave para su estrategia e inversiones, y el proceso brinda una oportunidad para que se escuche su voz. Asegurar que las estructuras y el proceso de la hoja de ruta estén configurados para el contexto particular del sector chileno del litio es clave, con la participación adecuada de las partes interesadas en todo momento, para generar consenso y mitigar el sesgo, respaldado por un análisis técnico y económico adecuado. Un vínculo claro con la política y la inversión es fundamental para la credibilidad de la iniciativa y el compromiso industrial.

En el actual escenario de pandemia, los procesos de la hoja de ruta han tenido que llevarse a cabo digitalmente. ¿Cómo influye esto en el desarrollo del proceso? ¿Cómo puede asegurarse de que esto no afecte al desarrollo normal del proceso?
Los talleres a menudo han constituido un elemento clave de la hoja de ruta y otros procesos estratégicos, además del análisis y otras tareas, como un medio de vinculación creativa entre las partes interesadas. Tradicionalmente, estos talleres son intensivos en la relación cara a cara, que requieren un diseño y una facilitación de expertos. Sin embargo, estos talleres también tienen inconvenientes, en términos de la cantidad de personas que pueden participar directamente y el tiempo y el costo de participación. La pandemia ha brindado la oportunidad de probar alternativas digitales en línea y acelerar su aceptación. Una amplia gama de tecnologías en rápida evolución pueden mejorar y potencialmente reemplazar dichos talleres, desde dispositivos como pantallas táctiles hasta plataformas colaborativas en línea y soporte analítico de inteligencia artificial.

Es posible, en general, replicar los beneficios de los talleres físicos con una combinación de plataformas, como videoconferencias, y herramientas de pizarrones, encuestas y oficinas virtuales. Un taller físico intensivo de 1 a 2 días se desglosa mejor en bloques funcionales, repartidos en 1 a 2 semanas, con un máximo de aproximadamente 2 horas por día. Esto tiene algunos beneficios en comparación con los talleres físicos, ya que más personas pueden participar de forma remota, pero también porque hay tiempo para realizar el trabajo de apoyo complementario fuera del taller. También hay inconvenientes, como el tiempo que toma a los participantes aprender a usar las herramientas digitales, la mayor necesidad de facilitación (por ejemplo es sesiones desglosadas), etc. Se prevé que en la futura «nueva normalidad», una combinación de herramientas físicas y digitales será la solución más eficaz, aprovechando los nuevos desarrollos digitales y asegurando que se entiendan sus ventajas y desventajas durante la etapa de diseño.