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Estudio revela que transición energética abre importantes oportunidades de negocio para la minería en Chile

La investigación, desarrollada por Phibrand, en conjunto con el Centro Nacional de Pilotaje (CNP) y la Universidad Técnica Federico Santa María (USM), reveló que la reconversión de equipos pequeños y medianos es un potencial nicho de negocios y es una manera eficiente y rápida de impulsar la transición energética.

También mostró que las capacidades de base ya existen en Chile y en las regiones mineras, por lo que el desafío está en la habilitación de estos negocios, lo que permitirá ir ganando en competitividad en la medida que avanza la transición energética.

Conocer el mercado actual asociado al proceso de transición energética en la minería e identificar nuevos nichos y oportunidades de corto y mediano plazo en los ámbitos de electromovilidad y combustibles sintéticos que permitan habilitar estos mercados, fue el principal objetivo del “Estudio sobre transición energética y nuevos negocios para la minería”, desarrollado por Phibrand en conjunto con el Centro Nacional de Pilotaje (CNP) y la Universidad Técnica Federico Santa María (USM), cuyos resultados se dieron a conocer hace algunos días al ecosistema minero nacional.

La investigación, que contó con la colaboración de Corporación Alta Ley, Codelco, Fundación Chile, GIZ, Expande, APRIMIN, entre otras importantes empresas de la minería, incluyó entrevistas a representantes de las principales compañías mineras del país, proveedores y expertos del sector, a partir de lo cual se pudo configurar el escenario de cómo se está abordando en el ecosistema nacional este proceso de transición energética en la industria minera.

El análisis de esta información reveló que la reconversión de equipos pequeños y medianos es un potencial nicho de negocios y es una manera eficiente y rápida de impulsar la transición energética. Asimismo, que estos mercados cuentan actualmente con oferta y demanda potencial cien por ciento nacional y escalable a la región. “Los nichos, escenarios, los actores y las capacidades de base ya existen en Chile y en las regiones mineras. Nos queda sólo decidirnos y habilitarlos para que estos negocios, ligados a la reconversión de equipos, se materialicen rápidamente en nuestro país y de esta manera vayamos ganando en competitividad en la medida que la transición energética avanza”, sostiene Cristián Mansilla, gerente general de Phibrand.

En esta entrevista Cristián nos cuenta más detalles sobre los resultados de este estudio.

¿Cuáles fueron las principales conclusiones del estudio?
Encontramos cuatro nichos bien determinados y también barreras que podrían poner freno a este proceso de transición energética. Estas barreras, tecnológicas, humanas y económicas, no determinan si el proceso avanza o no, sino la velocidad en que avanza.

Los cuatro nichos son: Primero, transformar o reconvertir equipos auxiliares de transporte de personal (mini buses, taxi buses y camionetas) y traspasarlos desde su versión diésel a una versión eléctrica. El segundo, hacer esta misma reconversión eléctrica, pero de equipos auxiliares de apoyo minero, pero bajo 700 HP (motoniveladoras, las palas, los martillos, etc). El tercer nicho tiene que ver con la reconversión a combustible sintético de equipos auxiliares de sobre 700 HP (mismos equipos, pero de mayor potencia). El cuatro nicho se relaciona con la mantención y la reparación de toda la reconversión de equipo de los nichos 1, 2 y 3.

Con estos resultados, nos dimos cuenta que los mercados de reconversión son súper atractivos porque -en el caso de las camionetas mineras-, estamos hablando de un mercado total de US$405 millones de dólares. En cuanto al mercado de los buses, es de 903 millones de dólares. En lo que se refiere al grupo de equipo auxiliarles de menos de 700 HP, también en muy atractivo, ya que tiene un mercado de más de 50 millones de dólares. Lo mismo pasa con la transformación a combustible sintético, el cual abarca cerca de 80 millones de dólares en promedio en transformación de equipos. Esto pasa también con la mantención de equipos, con un mercado del orden de los 100 millones de dólares al año en promedio.

Los resultados del estudio apuntan a que hay un mercado potencial que se puede habilitar, para lo cual hay que crear la oferta necesaria para que los precios bajen y en la medida que más bajen, los proveedores van a poder hacer la reconversión de sus equipos y estos mismos van a poder hacer mejores ofertas a las mineras.

¿Qué escenarios se vislumbran para la minería frente al cambio de matriz energética?
Las compañías mineras son responsables de tres tipos de emisiones, de alcance 1, 2 y 3. En las de alcance uno, la que se lleva el mayor consumo es el Caex, las de alcance dos, generalmente son abordadas a través de los contratos que firman las compañías con los que se suministran la energía eléctrica, que incluyen energías renovables. Las de alcance tres son un mundo, porque son indirectas y son las de mayor impacto total, pero esas no están magnificadas y ese es el principal desafío. De acuerdo al estudio, los nichos y la forma de habilitar este mercado, va a tener impacto en las emisiones de alcance 3 en mayor medida y en alcance 1 en menos medida.

¿Cuáles son los desafíos y oportunidades que enfrentan las compañías mineras frente a este nuevo escenario energético?
Las oportunidades de mercado para la minería en Chile son altísimas. Primero, porque hay capacidades locales ya instaladas que van a poder dar un pequeño paso hacia adelante, entregando un servicio de reconversión de equipos. Paralelamente, hay demanda local suficientemente grande que hace atractivo cualquier mercado que se monte. Además, es un mercado inherentemente chileno, porque el negocio de los fabricantes de los equipos obedece más bien al recambio de equipo que a la reconversión, por lo tanto, toda la demanda y toda la oferta se configura en Chile. Esa es una tremenda oportunidad para nuestro país.

Lo segundo, que también es muy relevante, es que nos sacamos de la cabeza la idea del negocio de largo plazo del hidrógeno verde y nos centramos en negocios concretos, reales, plausibles, ahora ya. Y centrarnos en eso nos permitirá ir avanzando tecnológicamente en este camino de la transición. Vamos a ir avanzando en tecnología, en capacidad, en conocimiento y experiencia en la medida que la transición vaya ocurriendo. Por lo tanto, vamos a estar mucho más competitivos a la hora que lleguemos al momento de incorporar, por ejemplo, hidrógeno verde. Hay oportunidades concretas que se pueden habilitar ahora y que nos dejan mucho más preparados para enfrentar competitivamente el futuro.

¿Cómo está Chile respecto al mundo en este proceso de transición?
Actualmente la oferta es bastante básica, hay solo dos oferentes concretos que ofrecen servicios de reconversión y la demanda está latente. En el mundo, en cambio, los proveedores de grandes equipos ya están mirando la reconversión de sus equipos a combustible sintético, como metanol y éter dimetílico, por lo tanto, esas capacidades ya se están formando y en algún minuto van a llegar acá y tenemos que estar preparados para enfrentarla.

¿Cómo podemos, como país, impulsar de manera más eficiente y efectiva este cambio en la matriz energética? ¿Cuáles son los principales desafíos?
Respecto de los desafíos en cuanto a habilitar estos mercados de las electromovilidad y el recambio a combustible sintéticos, creo que el principal objetivo tiene que ver con crear oferta local competente, es decir, empresas que tengan capacidad de base (metalmetálicas, maestranzas y talleres de motores, por ejemplo), y que puedan avanzar una paso hacia adelante en términos de tecnología y conocimiento, porque ya tienen de base la infraestructura, los clientes, herramientas, contactos y metros cuadrados, que les permita a ellos tomar rápidamente esta oferta. En la medida de que seamos capaces de tomar esta oferta rápidamente el valor de la reconversión va a caer, y cuando ese valor caiga va a haber mayor incentivo para transformar los equipos. Por lo tanto, van a tener más posibilidades de hacer una oferta que tenga valor para la minera. Creo que ese es el principal desafío.

En el caso del mercado de los combustibles sintéticos, se añade un actor adicional, al mismo tiempo que creamos la oferta de reconversión de estos equipos también tenemos que crear la oferta de productor y distribuidor de los combustibles sintéticos. Esa base de potenciales proveedores ya existe también, no hay que crearla. Se trata de Gasco, Copec, Lipigas y empresas eléctricas que tienen plantas, cadena de distribución, tecnología y conocimiento, por lo que pueden montar plantas y abastecer regionalmente la demanda futura de combustible sintéticos que va a requerir la flota reconvertida. Desde nuestra perspectiva, lo que habilitaría este mercado en primera instancia sería que exista rápidamente una oferta lo suficientemente numerosa para que el precio sea atractivo.