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El BID, la Corporación Alta Ley y SAMMI trabajan en inédito proyecto para alcanzar la carbono neutralidad en la industria minera del cobre

La iniciativa, que por primera vez se implementa en la industria del cobre, busca determinar la huella de carbono de cada uno de los insumos y servicios críticos que forman parte su la cadena de abastecimiento, para poder establecer visibilidad del alcance 3 de las emisiones de carbono en la cadena de valor del cobre y poder establecer planes de mitigación y conseguir llegar a la carbono neutralidad de la minería del cobre.

El estudio, se trata de un bien público financiado por el BID y contempla la entrega de un marco metodológico y de cálculo para que la industria pueda comenzar a realizar mejoras en su cadena de abastecimiento que tiene directa relación a la mitigación de los gases de efecto invernadero, cumplir con los compromisos de carbono neutralidad asumidos por la industria y servir también como una guía para el desarrollo de políticas públicas en este ámbito.

Lograr la carbono neutralidad entre el año 2040 y 2050 es uno de los principales objetivos que se han trazado importantes productores mineros en la industria del cobre y, para conseguirlo, necesariamente se debe trabajar de manera asociativa con la cadena de valor. Para contribuir en este propósito, el Banco Internacional de Desarrollo (BID), en conjunto con la Corporación Alta Ley y SAMMI – Clúster Minero Andino, se unieron para trabajar en un bien público que permita definir el abastecimiento de una minería de bajas emisiones.

Para ello, desde comienzos de este año, un equipo conformado por profesionales de Alta Ley, Karungen, EcoDesarrollo, LinkMiners del Perú y SAMMI están desarrollando un trabajo inédito a nivel de la industria del cobre, que tiene como foco analizar en profundidad en uno de los tres componentes de las emisiones: el scope o alcance 3, para la región Andina -que incluye Colombia, Perú y Chile-, con el fin de poder conocer y entender en detalle aquellas emisiones de gases efecto invernadero que están asociadas a la cadena de abastecimiento de insumos y servicios de la minería del cobre y así poder determinar la huella de carbono detrás cada una de ellas.

De acuerdo a la metodología del “GHG Protocol” utilizada por el equipo de trabajo, para calcular la huella de carbono se diferencian tres tipos de emisiones: Las emisiones de alcance 1, son emisiones directas producidas por quema de combustibles por parte del emisor, en este caso las empresas mineras del cobre. Las emisiones de alcance 2, son emisiones indirectas generadas por la electricidad consumida en las faenas mineras y comprada por el emisor. Hasta la fecha, el foco principal de los productores de cobre ha sido cuantificar los gases de efecto invernadero en estos 2 alcances. Sin embargo, las emisiones de alcance 3 que son las emisiones indirectas que se producen por la actividad del emisor pero que son propiedad y están bajo el control de los proveedores de bienes y servicios, han tomado una creciente relevancia en términos de visibilizar y cuantificar su envergadura, determinar los insumos y servicios críticos, reconocer el impacto de la cercanía o lejanía de los proveedores mineros en relación a las operaciones (nearshoring), entre otros aspectos, de manera de evaluar dónde se encuentran los puntos críticos de emisión, y potencial gestión en términos de mitigación, en la cadena de suministro de bienes y servicios.

Esta primera etapa ha estado centrada en describir y cuantificar lo que involucra el alcance 3, que tiene que ver con las actividades que se ejecutan aguas arriba y aguas debajo de la operación, determinar los insumos críticos que están llegando hacia la operación y los que están asociados al movimiento para llevar la producción comercial a los mercados. “Lo que hemos hecho ha sido identificar qué procesos son los más intensivos para la minería y cuáles son los insumos que participan de esos procesos, de manera de tener un ranking y un foco de análisis y potencial gestión en las cadenas de abastecimiento de las mineras de cobre. Esto es fundamental para cuantificar y reducir la huella de carbono en todos sus alcances”, sostiene Víctor Pérez, Líder de Minería Verde de la Corporación Alta Ley.

Junto con ello, se confeccionó un mapa de los procesos mineros que se pueden encontrar en las minas de la región -rajo abierto o subterráneas- y que tienen dos procesos fundamentales, la línea de óxido y la línea de súfuro, con el fin de poder determinar con exactitud la lista de insumos críticos para cada uno de ellos. “Esto te permite tener visibilidad del lay out productivo y reconocer los límites de batería, donde nosotros hacemos una apertura de cada uno de los elementos, no solo para entender el insumo y el rol juega en el proceso, sino también para entender cómo se produce, los factores de consumo que se utilizan por unidad de cobre producida, su procedencia, cómo es la estructura de mercado de los jugadores que están como proveedores en ese nicho de mercado, etc, porque en la medida que entendamos cada una de esas fases, podemos influenciar mejoras en la producción y en las políticas públicas de la región andina y hacer una alianza estratégica con los proveedores para poder mitigar su huella ambiental y en consecuencia la huella ambiental del cobre que producimos, considerando que esta región es responsable de más del 40% de la oferta minera del cobre a nivel mundial”, explica Víctor Pérez.

Luego de este levantamiento de insumos y servicios, y análisis de la estructura industrial, se obtuvo como resultados diferentes factores, a través de los cuales se puede determinar el consumo de un determinado insumo o servicios para una unidad de referencia, que en este caso es la tonelada métrica fina de cobre. “Con eso ya tienes una visibilidad importante de tu alcance total, que incluye el alcance 1 (asociado al consumo o emisión de la propia operación), alcance 2 (asociado al consumo energético) y el alcance 3 (asociado a las emisiones que están en la cadena de abastecimiento de insumos y servicios), que forman parte de la huella de los gases de efecto invernadero integral de tu producto comercial”, destaca Víctor Pérez.

El último paso de este proceso corresponde al desarrollo de la denominada calculadora, que implica la incorporación de todos los datos de una mina tipo y con ellos se va generando la modelación del alcance 3 a partir de data obtenida de productores mineros, proveedores de bienes y servicios, además de organismos públicos como Cochilco para poder determinar el peso específico de cada uno de los insumos. “Este es un proceso que nunca se ha hecho en el mundo a nivel de cobre porque es muy complejo y la idea es que con el tiempo se vayan sumando más actores y se pueda seguir profundizando este ejercicio de manera de gestionar de manera integral la huella de carbono del cobre que producimos”, recalca Pérez.

Como parte de este estudio, también se busca conseguir cuatro objetivos muy importantes en el desafío de la carbono neutralidad en el industria minera. Ellos son, la homologación de la metodología, con el fin de que todas las mineras y proveedores puedan medir igual y conseguir un ordenamiento de la data y forma de reportarla. El segundo es educar a la cadena de valor del cobre en esta materia, para que puedan existir compromisos de forma tal que la carbono neutralidad que busca el país y la minería del cobre se logre de manera conjunta en tiempo y forma. También ser una guía para la implementación de las políticas públicas. Y, por último, conseguir que la industria del cobre de la región, que es la más importante del mundo, tenga una posición de privilegio en las cadenas de suministro donde se consume el cobre. “Independiente de que el cobre juegue un rol fundamental en toda la transición energética, la descarbonización del planeta y que es clave como mineral crítico para resolver los desafíos de la humanidad en materia de cambio climático, es muy importante que también se produzca de manera responsable y con mínimo impacto ambiental y social. Una cadena de valor, que incluya el suministro de insumos y servicios bajos o neutros en términos de emisiones resulta clave para el ecosistema minero. La región andina por sus operaciones actuales, proyectos futuros y reservas de cobre seguirá siendo la región más relevante del mundo en términos de suministro en el mediano y largo plazo. El hecho de estar en el clúster minero de cobre más importante del mundo, abre la oportunidad de trabajar adecuadamente los alcances 1, 2 y 3 de manera de poder llegar de manera conjunta y real con los proveedores de la región a una mitigación de tipo carbono neutralidad en el tiempo y convertirnos en una zona privilegiada en los mercados por contar con un cobre sustentable”, concluye Víctor Pérez.

Lectura de foto: Un amplio grupo de actores del ecosistema minero participó del Taller de la Presentación de la Calculadora de Emisiones Alcance 3 de la Minería del Cobre, que se enmarca en el proyecto «Greener Procurement in the Mining Industry – Sector Baseline Tools for Implementation» del Banco Interamericano de Desarrollo y que es ejecutado por el Consorcio Alta Ley, Karungen y SAMMI – Clúster Minero Andino de Perú.