NEWSLETTER

NEWSLETTER MAYO
NEWSLETTER ABRIL
 

Conoce + a Ricardo Irarrázabal, Subsecretario de Minería:

Este abogado, profesor y padre de 9 hijos, se desempeña hace cinco meses como Subsecretario de Minería, donde tiene entre sus desafíos el diseño de la Política Nacional Minera. Estas es la segunda vez que forma parte de un ministerio, la primera fue en el Ministerio de Medio Ambiente, en el primer gobierno del Presidente Piñera, donde le tocó implementar el Ministerio de Energía y ocupar el primer cargo de subsecretario de esa cartera. En su tiempo libre le gusta ir al campo, jugar tenis, leer y disfrutar de caminatas con la mejor compañía, su familia.

¿Desde cuándo y cómo descubrió su vocación por el servicio público?

Mi interés por el servicio público comenzó desde la temprana edad. En el colegio empecé con actividades estudiantiles y en la universidad me integré al Movimiento Gremial de la Universidad Católica de Chile. Ahí, aprendí qué es el verdadero servicio público trabajando en distintas vocalías de la FEUC, y en trabajos de invierno y verano. Y en tercero o cuarto año de mi carrera, me puse a trabajar firmemente en temas pastorales: me involucré en las misiones, donde me tocó ser jefe de zona primero y después jefe de la gran misión UC.

Esta vocación de servicio público también es de familia, porque mi abuelo fue ministro de Hacienda, parlamentario y embajador de Chile en el extranjero. Pero definitivamente, mi definición fue cuando en 2008, trabajando en un estudio de abogados, tuve que renunciar a la carrera de socio cuando me fui a trabajar media jornada como académico en la UC, involucrándome en el servicio público.

¿Cómo llegó a trabajar en el Gobierno?

Empecé a vincularme con el primer Gobierno del Presidente Sebastián Piñera básicamente por mis conocimientos de derecho y gestión ambiental. Cuando María Ignacia Benítez (Q.E.P.D) fue designada como ministra de Medio Ambiente, me contactó como asesor legislativo y, a partir de eso, el Presidente Piñera me llamó para trabajar en su Gobierno. Así, me convertí en el primer subsecretario de la cartera, ya que el ministerio se había creado ese mismo año (2010), tocándonos la implementación de la nueva institucionalidad. Luego de algunos años, y cuando ya estaba terminando el Gobierno, me pidieron dirigir el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA).

¿Qué ha sido lo más gratificante de trabajar en este segundo periodo en el Gobierno, ahora en la cartera de minería?

Hoy, los países, sus economías y la sociedad en general, tenemos el desafío de transitar hacia un mundo más sostenible. Es decir, conjugar de manera eficiente –independiente de la industria– los factores ambientales, sociales y económicos, poniendo siempre a la persona como eje central. Esto ya lo pudimos desarrollar en la cartera de Energía, y ahora toca en la de Minería, actividad que hoy está justamente en un proceso de transición hacia ello. Por lo tanto, desarrollar políticas públicas en esa línea, más allá de lo exclusivamente sectorial, ha sido muy gratificante. Asimismo, hacerlo junto al ministro Prokurica -con vasta experiencia sectorial, profesional y pública-, nos ha permitido juntar experiencias y desarrollar una laboral interesante para el país.

¿Qué desafíos han sido los más difíciles de sortear durante este periodo?

En los casi cinco meses que llevo en la Subsecretaría de Minería, ha habido varios temas desafiantes. Entre ellos, la agenda legislativa, principalmente con los proyectos relativos al litio y a glaciares. Asimismo, hemos desarrollado un trabajo constante junto a actores del sector público, privado, academia y sociedad civil, para el diseño de la Política Nacional Minera, que tiene su origen en el programa de Gobierno del Presidente y busca establecer una política pública de largo plazo para el sector minero. Además, tenemos un desafío en la incorporación de la mujer en la industria: hoy, solo un 8.5% de los y las trabajadoras en minería son mujeres. Para estos y otros temas, hemos ido potenciando los equipos de trabajo técnicos del Ministerio de Minería y eso no ha permitido importantes avances.

¿A qué dedica el tiempo libre?

Mi tiempo libre lo paso mayoritariamente con mi señora e hijos. Mi lugar favorito para descansar es el campo chileno. Ahí logro desconectarme y dedicarme a labores que en la semana no puedo realizar y además es un lugar donde siempre estoy con la mejor compañía, ¡mi familia!.

También me gusta jugar tenis y hacer caminatas con mis niños, porque así podemos ir conversando. Escucho mucho música, especialmente la clásica. Bach es mi favorito por lejos y ahora estoy muy apenado por el cierre de la gran Radio Beethoven.

¿Qué libro se está leyendo en este momento?

Me gustan mucho las novelas, pero diría que lo que más leo es historia. Hoy día, dado la contingencia, estoy leyendo un texto sobre ideas políticas del autor francés Charles Péguy. Y recientemente terminé de releer Cinco Siglos de Historia de Chile de Gonzalo Vial.

¿Cuáles son sus principales fortalezas?

Creo que el diálogo es una de mis grandes fortalezas, porque permite mantener conversaciones y buscar acuerdos y consensos. La otra característica que me ayuda mucho en el día a día es tener temas técnicos muy claros. Con una base sólida, después es más fácil buscar negociaciones políticas. Ese equilibrio entre el tecnicismo y el lado más político, ayuda mucho en la toma de decisiones.

¿Cuáles son sus metas para este año?

¡Tenemos varias! En primer lugar, continuar con el desarrollo de la Política Nacional Minera, que hoy está en las mesas nacionales para el próximo año comenzar con el trabajo técnico y regional. Creo que el país necesita que haya una política que abarque la mayoría de los temas que afectan e importan tanto a los ciudadanos como a la industria misma. Otro gran desafío es la discusión sobre el Proyecto de Ley de Protección y Preservación de Glaciares, que ha sido un poco postergado debido a la contingencia. Y a nivel ministerial, seguiremos consolidándonos como equipo a través de un trabajo muy técnico, que sea la base de la toma de decisiones de este Gobierno.

¿Cuál es su mayor aspiración para Chile como país minero considerando que es el productor número uno del mundo de cobre?

Me parece que el tema clave es mantener el posicionamiento actual que tiene Chile a nivel mundial en la industria minera, no solamente en términos de productividad, sino también en cuanto a atractivo para las inversiones. Y, al mismo tiempo, es muy relevante entender la importancia de la pequeña y mediana minería para el país y, por lo tanto, el rol social que tenemos como ministerio en esta materia. Esto tiene que ser canalizado y evaluado muy bien desde una perspectiva de buenas políticas públicas, que permita el verdadero apoyo a los mineros a través de instrumentos para que sean ellos mismos quienes tomen sus decisiones y desarrollen sus actividades económicas.

¿En este momento en que nuestro país vive una contingencia especial, cómo lo está enfrentando su sector y qué planes a mediano plazo tienen proyectado frente a este nuevo escenario?

Como ministerio sectorial, nosotros acogimos el llamado que realizó el Presidente Sebastián Piñera y justamente a través del diálogo es como hemos venido trabajando para el sector en la Política Nacional Minera. Por lo tanto, este mecanismo está bastante internalizado en nuestro accionar y vamos a seguir potenciándolo para alcanzar consensos que permitan la operación y evolución de la industria, que tiene un rol fundamental para el financiamiento de los actuales planteamientos que se han levantado en el país el último mes y las mayores expectativas que ha traído consigo el actual modelo de desarrollo.