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Bio-digestor: el sofisticado basurero industrial que elimina la huella de carbono

Se trata de un contenedor totalmente automatizado que, a través de microorganismos y enzimas, sin químicos ni olores, elimina desechos de comida en menos de 24 horas y los transforma en aguas grises. Además, su instalación y operación es tan simple como la de una lavadora.

Actualmente, entre sus clientes están, Mall Plaza, Palacio de la Moneda, Enel, Clínica Alemana y Observatorio Alma.

Un estómago de acero inoxidable. Eso es un bio-digestor, una innovadora solución que resuelve el problema logístico y sanitario de lidiar con altos volúmenes de desechos orgánicos en operaciones mineras y faenas productivas, logrando eliminar el CO2 y la huella de carbono asociada. “Se trata de un contenedor totalmente automatizado que, a través de microorganismos y enzimas, sin químicos ni olores, elimina desechos de comida en menos de 24 horas y los transforma en aguas grises con sólidos suspendidos inferiores a 1 mm, las que pueden ser descartadas, sin dificultad, en plantas de tratamiento o re-utilizadas para riego o abono, favoreciendo una operación circular”, explica Cristián Muenas, Director de Innovación de Bio LFC, representante en Latinoamérica de Power Knot, empresa con base en Silicon Valley que creó la tecnología.

Bio-digestor LFC cuenta con una capacidad de “digestión” diaria de 25 a 1.000 Kg, una vida útil de 25 años y un acceso de por vida a la nube LFC, dónde se pueden monitorear en línea el rendimiento, operación y la huella de carbono de cada dispositivo.

En esta entrevista Cristián nos cuenta más detalles sobre esta innovadora solución, que permite instaurar una verdadera operación circular y acercarse a una operación zero waste.

¿Cuál es su propuesta de valor? ¿En qué se diferencia de otras soluciones existentes?
Junto con disminuir significativamente las emisiones netas de CO2, un Bio-digestor reduce también los costos de acopio, de transporte a vertederos y de disposición de residuos.

Sus propiedades diferenciadoras son varias, entre ellas:

  • Los bio digestores no trituran, compactan o deshidratan residuos orgánicos; los eliminan.
  • Lo más destacado de esta sofisticada solución, es su gran simpleza de operación e instalación, ¡Igual de simple de instalar que una lavadora!
  • A diferencia de otras tecnologías, no genera olores (realmente cero olor) y esto tiene una serie de beneficios: además de no atraer plagas, permite que los dispositivos sean instalados en el lugar/origen dónde se generan los residuos (la misma cocina, o muy cerca). Gracias a ello, se evita tener que acopiar y trasladar residuos lejos del origen.
  • Su proceso de digestión es continuo. No es necesario acumular residuos para procesarlos cada 10 o 18 horas. Estos se pueden ir eliminando en la medida en que se generan (idóneo para operaciones con turnos).
  • Opera en todo momento de manera 100% automática: no se enciende ni apaga, no se vacía, no requiere ajustes diarios, no requiere limpiezas.
  • Menor costo de operación: seis veces más bajo que a través de compostaje.
  • Panel de control con información 100% en línea, reportes automatizados, huella de carbono abatida y alertas vía email, a través de la nube LFC Cloud.

 

¿A qué empresas/clientes está dirigida su solución?
Principalmente empresas del sector minero, industriales y productivas, ambientalmente comprometidas, en que operan grandes casinos de alimentación y, por ende, generan altos volúmenes de residuos orgánicos.

¿Con qué clientes han trabajado hasta ahora y cuál ha sido su principal aporte?
Tenemos clientes como Mall Plaza, Palacio de la Moneda, Enel, Clínica Alemana y Observatorio Alma, por ejemplo.
Mall Plaza tiene una gran vocación y preocupación ambiental y fue el primero en reutilizar las aguas grises generadas por sus digestores, para aprovecharlas en sus jardines. El digestor ubicado en Palacio de la Moneda permitió a Presidencia de la República disminuir drásticamente su generación de residuos, convirtiéndose en la primera institución gubernamental en certificar el Sello de Excelencia en el programa Estado Verde, del Ministerio de Medio Ambiente. En tanto, el Observatorio Alma, en un periodo de solo 8 meses, consiguió recuperar su inversión inicial al dejar de costear el retiro diario de sus residuos orgánicos (razones sanitarias).

¿Cuáles son sus metas para el corto/mediano plazo?
Nuestra primera meta de corto plazo, es dar a conocer al sector minero que existen tecnologías como la bio digestión líquida, totalmente viables a nivel ambiental, logístico y económico, que permiten reducir emisiones netas y resolver el problema de generación de residuos orgánicos en sus operaciones.

Como referencia, una operación que provea diariamente 10.000 raciones de alimento a su personal y contratistas, a través de su servicio de casino, deberá disponer del orden de 1.100 toneladas de residuos orgánicos en vertederos o rellenos, en un lapso de un año. Progresivamente, este volumen de residuos comenzará a liberar metano al ambiente (un potente gas de efecto invernadero), llegando a generar unas 4.600 toneladas de CO2 eq anuales. Estamos hablando de un volumen importante: 4.600 toneladas de CO2 equivalen a combustionar 1.668.000 litros de diésel, o a la huella de carbono que podrían abatirse con 25.359 m2 de paneles solares, en un año.

A mediano plazo, nos interesa avanzar progresivamente hacia el segmento gastronómico y domiciliario, con soluciones a menor escala.