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Andreé Henríquez, de CircularTEC: “El aporte de la minería es indispensable para que la economía circular se transforme en una realidad”

Desde la perspectiva del director ejecutivo del recién estrenado Centro Tecnológico de Economía Circular (CircularTEC), la industria debe avanzar estratégicamente hacia un mayor uso de energías limpias, robótica y transformación digital, recuperación y reciclaje de materiales de desgaste, construcción y los que identifica la ley REP. Y, sobre todo, impulsar la transición hacia la economía circular de sus proveedores, “ya que existe consenso que estos son un eslabón clave para frenar las emisiones de carbono y contribuir a la lucha contra el cambio climático”.

En esta entrevista, el experto en economía circular da a conocer además los principales desafíos y proyectos de la institución que dirige y comparte su visión acerca de los aprendizajes que ha traído consigo la pandemia.

El ecosistema minero cuenta con un nuevo integrante, que en sus pocos meses de existencia, ya está dando que hablar. Se trata del Centro Tecnológico de Economía Circular, CircularTEC, que nació este 2021 como resultado de la convocatoria que lanzó Corfo para crear el primer Centro Tecnológico para la Economía Circular para la Macrozona Norte del país en 2019 y que ha sido hasta ahora una iniciativa inédita a nivel internacional. Su objetivo es impulsar el desarrollo de soluciones tecnológicas que aceleren la transición hacia la economía circular en tres sectores estratégicos: minería del cobre, energía solar y litio, más algunas áreas específicas para la Región de Tarapacá.

“Para nosotros, CircularTec es un ejemplo de cómo los sectores público y privado, las universidades y la sociedad pueden converger en un proyecto común para el desarrollo sostenible de Chile y con una importante proyección internacional”, sostiene Andreé Henríquez, director ejecutivo del Centro. El directorio de la corporación cuenta con la participación de Collahuasi, Teck, Pampa Norte de BHP, Universidades de la Macrozona Norte y Región Metropolitana, Gobierno Regional de Tarapacá y del Centro de Innovación y Economía Circular (CIEC) de Iquique, más un experto internacional independiente.

Para conocer más sobre esta importante y necesaria organización y sus desafíos actuales, conversamos con Andreé Henríquez, quien nos comparte su visión sobre cómo trabajar juntos por una minería más sustentable.

¿En qué consiste el trabajo que realizan? ¿En qué áreas están enfocados?
Puedo resumir en una idea el trabajo del centro: “cerrar brechas tecnológicas para la circularidad”. Lo que buscamos es incentivar la investigación y desarrollo, el escalamiento y prototipajes de tecnologías circulares que permitan generar nuevos emprendimientos y/o potencien servicios para empresas ya establecidas, con una preocupación especial en el fortalecimiento de cadenas de proveedores con mayor innovación de base científica, orientadas a la generación de triple valor. Esto significa acercar las universidades con la industria, bajo los desafíos que significan el tránsito desde una industria lineal hacia una circular.

Nuestras principales áreas de trabajo -minería del cobre, energía solar y litio- son estratégicas para el desarrollo de Chile y enfrentan desafíos importantes como la carbono neutralidad, el uso de energías renovables, la ley REP, el mayor escrutinio público, mayores exigencias internacionales en materias sociales y medio ambientales, que desde nuestra mirada pueden ser resueltos en la medida que apoyemos su transición hacia modelos circulares de base tecnológica propios de una industria 4.0. Es aquí donde CircularTec es un aliado que busca apoyar el cierre de brechas en un trabajo conjunto con todos los actores.

Además, para el caso de la Región de Tarapacá, que ha tenido un compromiso importante desde el Gobierno Regional y Consejo Regional con aportes financieros al proyecto para los próximos 10 años, se abordarán desafíos de circularidad en agricultura del desierto, pesca y comercio, áreas que son de alta relevancia y con un importante valor de equidad social. El objetivo es replicar similares experiencias con los gobiernos regionales de Arica, Antofagasta y Atacama.

¿Cómo han sido estos primeros meses de trabajo? ¿Qué tanto se vieron afectados por la pandemia?
A esta altura es una obviedad decir que la pandemia demostró lo frágil de todos los sistemas e instituciones para responder a esta crisis global. En este sentido, para el Centro no fue distinto y tuvimos que adaptarnos a la no presencialidad como equipo, quedar parte importante del 2020 y 2021 operando sin poder visitar instalaciones públicas y privadas, o esperar que desde las instituciones públicas se clarificaran los procedimientos legales para crear la corporación. Pero nada que no haya vivido cualquier institución y persona en este período.

Pero también existe un lado positivo y es que hemos podido afinar nuestras estrategias y comenzar a definir nuestras políticas, desde las temáticas de género hasta propiedad intelectual, para tener una gobernanza robusta. Además, comenzar el diseño de instrumentos de inversión para innovaciones tecnológicas, entre otros aspectos, dejándonos en mejor pie para comenzar las operaciones.

Finalmente, esta crisis nos ha permitido reafirmar la importancia de apoyar el impulso de una industria nacional de base tecnológica y circular para el desarrollo sostenible. Cuando la cadena de suministro global se quiebra, los precios de los insumos suben o simplemente no llegan, es un buen momento para relevar la importancia de ser un país productor de tus propios suministros. Si tenemos ventajas comparativas en generación de energías limpias, acceso a recursos naturales, entre otras, debemos sumarle ventajas competitivas relacionadas con ciencia y tecnología que permitan generar valor económico, social y medio ambiental; no deberíamos perder esta oportunidad

¿Cuáles son sus principales proyectos en la actualidad?
Estamos en dos grandes líneas de trabajo en 2021. Por una parte, identificando las oportunidades tecnológicas de la ley REP en las áreas estratégicas que abarcamos, para con esto financiar el desarrollo de tecnologías aplicadas desde 2022 y, por otra parte, elaborando una serie de estudios para medir el potencial de circularidad territorial.

A lo anterior se suma un importante trabajo de identificación de tecnologías circulares en nuestras entidades socias que tengan potencial de ser utilizadas en el corto y mediano plazo en la industria, las cuales requerirán diversos grados de inversión para cerrar sus brechas técnicas y comerciales.

¿Cuáles son las áreas claves que consideran que se deben abordar hoy para avanzar hacia una minería sustentable?
Claramente, desde su rol fundamental en el desarrollo chileno, el aporte de la minería es indispensable para que la economía circular se transforme en una realidad a nivel nacional e internacional. Ya existen importantes impulsos desde grandes empresas que operan en el país, así como desde las universidades, que están aportando innovaciones tecnológicas que permiten una mayor circularidad, desacoplando el crecimiento de producción del uso de la energía y los recursos.

La minería debe avanzar estratégicamente hacia un mayor uso de energías limpias, robótica y transformación digital, recuperación y reciclaje de materiales de desgaste, construcción y los que identifica la ley REP. Y, sobre todo, impulsar la transición hacia la economía circular de sus proveedores, ya que existe consenso que estos son un eslabón clave para frenar las emisiones de carbono y contribuir a la lucha contra el cambio climático. Debemos entender que la circularidad es sistémica, por lo tanto debemos pensar y hacer con este principio en mente.